sábado, 1 de enero de 2011

Templo de Vesta en el Foro

El primer espacio al que nos vamos a dirigir es el Templo de Vesta (Nº 8), situado cercano al área de la Casa de las Vestales, en su ángulo noroccidental. Se encuentra muy cerca del Templo de Divo Iulio, levantado por Augusto en el 29 a. C en honor a Julio César, padre adoptivo al que eleva a la categoría de un dios respaldándose así, como hijo divino, en el trono. Se trata de la primera divinización post mortem en Roma, según el modelo de los reyes helenísticos.

Las vestales eran hijas jóvenes de las familias patricias, elegidas para conservar el fuego sacro y realizar otros ritos, en grupos de seis, para lo cual debían permanecer vírgenes durante treinta años. La pena por no cumplirlo era la muerte, enterradas vivas, pues su sangre no podía ser derramada. A cambio, las vestales gozaban de importantes privilegios, como el de no estar sometidas a la autoridad masculina del padre, poder disfrutar una tumba en el interior de la ciudad, usar el carro también intramuros y tener puestos reservados en espectáculos. En el templo se custodiaban los Penates, de los que dependía el bienestar del Estado y la colectividad como deidades protectoras, propiamente ligadas al hogar[1]. También el Palladium, estatua de Palas Atenea salvada por Eneas según la tradición de la destrucción de Troya, junto con los Penates. El Paladio es una imagen divina dotada de propiedades mágicas, cuya compleja leyenda ha ido conformándose con nuevos elementos desde momentos muy antiguos. Poseía la virtud de garantizar la integridad de la ciudad que lo custodiaba y rendía culto, y así hizo con Troya. Una de las tradiciones a él afirmaba que Eneas, la noche de la destrucción de Troya, se lo llevó consigo, hasta su posterior desembarco en el Lacio. Ello explica su presencia en el Templo de Vesta, donde la seguridad de Roma se hallaba ligada a su conservación. Del Templo de Vesta quedan hoy en pie solamente tres de las veinte columnas con las que contaba este edificio de culto, de característica planta circular.

Restos del templo de Vesta en el Foro romano


[1] Vesta se identifica con la diosa griega del hogar Hestia.

EUR

Una de las huellas más impresionantes que ha dejado la arquitectura fascista es el distrito del EUR en Roma, una visita excepcional para complementar el recorrido que hemos realizado.

El EUR es hoy un barrio residencial y de negocios de Roma resultado de las intervenciones constructivas de Mussolini para la EUR´42, la Exposición Universal Romana para conmemorar el veinte aniversario del ascenso del fascismo al poder en Italia con la Marcha sobre Roma. Esta exposición nunca llegó a celebrarse al estallar la Segunda Guerra Mundial. Muchas de las estructuras originales y la planificación fascista de las construcciones pueden apreciarse en una visita al EUR, que resultará seguro enormemente interesante para el visitante.




Se trata de un ensanche de Roma, creado ex novo a partir de 1935, donde la ideología del régimen podía aplicarse a la arquitectura y llegar a la más alta representación de la “nueva Roma”. Las anchas calles seguían una planimetría regular clásica, de ejes ortogonales, según el modelo griego y romano. Se organizaba un cardus y calles perpendiculares cruzadas a modo de decumanus. La planificación urbanística organizaba los edificios porticados de manera que dejasen reflejar la importancia que merecían los espacios centrales. El centro del EUR es la Piazza G. Marconi. La idea de que Roma estaba experimentando un nuevo renacer de su civilización se expresa en cada edificio, y justifica la utilización de los modelos arquitectónicos clásicos propios del Renacimiento. Sus edificaciones son una mezcla entre la modernidad futurista y la búsqueda de un neoclasicismo romano. Los edificios habían de ser firmes y poderosos, imponentes y solemnes, reflejo de una nación poderosa, consciente heredera de su pasado imperial.


El eje central del EUR, del cual parten grandes avenidas de edificios porticados de línea clásica, es la Piazza de Guglielmo Marconi, célebre inventor fascista, al que se le erigió un moderno obelisco con escenas alusivas a su vida y obra, de enormes dimensiones, en 1960.
En la planificación de la EUR, sin embargo, se planeó trasladar el obelisco etíope de Aksum, llevado de Etiopía a Roma con motivo del vigésimo quinto aniversario de la Marcha sobre Roma. En origen, la plaza recibía el nombre de Plaza Imperial. 
En el Vestíbulo de las Fuentes puede leerse la siguiente inscripción de Mussolini: “La tercera Roma se expandirá sobre otras colinas más allá de las riberas del río sagrado hasta las costas del Mar Tirreno”.









Uno de los edificios más singulares del fascismo, ubicado en el EUR, es el llamado Colosseo Quadratto, el Palacio de la Civilización Italiana. Fue construido entre 1938 y 1943 a inspiración del Coliseo romano, paradigma y símbolo de la Roma imperial, y las normas de la Roma clásica (arco de medio punto, línea recta, simetría), modificadas con pautas procedentes de movimientos relacionados con el Futurismo. De cincuenta metros de alto, se levanta sobre un podio con escalones de acceso. Tiene forma de cubo, con cuatro lados iguales con nueve arcos en cada uno de sus seis pisos.






El Museo de la Civilización Romana en el EUR fue en origen un edificio destinado a la Exposición Augustea del Espíritu de Roma, frente a la Plaza de la Romanidad. Hoy es un museo que recorre las obras, monumentos y períodos más importantes de la Roma antigua, con reproducciones y maquetas. Conserva los rasgos propios de la Exposición original fascista, que buscaba mostrar de la forma más  fácilmente comprensible la Roma sobre la que el nuevo régimen se legitimaba.


Cartel

El Foro romano

El centro específico y principal de la religión romana se encuentra en el foro, espacio público en el que confluyen lo religioso y lo político. El Foro romano era originalmente, antes de la fundación de la ciudad, una zona pantanosa anegada por las aguas del Velabro, entre el Campidoglio y el Palatino. En los siglos X y IX se usó como necrópolis, mientras los lugares de habitación se concentraban en altura.
Tras su desecación a inicios del siglo VI  a. C, con la construcción de la Cloaca Máxima, el área se irguió y caracterizó por largo tiempo como el centro de la vida cívica, donde se levantaron construcciones relacionadas con la vida política, las actividades de mercado y también los edificios religiosos y de culto, junto con estatuas y monumentos conmemorativos de las empresas militares y políticas de Roma. El Foro se convierte en el lugar donde confluyen todos los aspectos esenciales de la sociedad romana y su trayectoria,  es el centro de su memoria colectiva[1].
En el Foro encontramos ejemplos de culto muy antiguos, como el de Saturno, materializado en un altar marmóreo, frente al lugar donde más adelante se levantará el Templo de Saturno, o el culto a los Castores o Dióscuros, Castor y Pólux, de posible procedencia helénica (desde Tarento, en la Magna Grecia).  En este centro tan importante de la antigua ciudad de Roma tenemos el privilegio de realizar nuestra  quinta parada en la ruta. Por razones diversas (economía, concepción de la ruta), sólo guiaremos cuatro elementos dentro del Foro romano. Los cuatro son templos, destinados al culto de una o varias divinidades o personajes elevados a la categoría divina. El resto del Foro, tan interesante histórica y patrimonialmente como complejo en su organización, resultado de múltiples intervenciones en el pasado, requiere a su vez ser visitado con la debida atención. En las líneas que siguen daremos unas breves notas a modo de primer acercamiento, para invitar al visitante a detenerse en más espacios de los incluidos directamente en nuestra ruta. Para realizar esto, el interesado debe tener en cuenta ciertas dificultades que puede encontrar, que trataremos más adelante en el bloque IV.
Además, quizá no huelgue decir que el centro cívico de la ciudad fue ampliado en época imperial por diversos emperadores, creándose otros complejos que también pueden ser interesantes para complementar la visión ofrecida acerca del tipo de culto que vamos a desarrollar, centrándonos en el Foro romano.  Son los Foros Imperiales: el Foro de César (con el Templo de Venus, a la que se vinculaba la gens Iulia), el de Augusto (con el Templo de Marte Ultor, Vengador), el Foro de la Paz de Vespasiano, el Foro de Nerva o Foro Transitorio y el Foro de Trajano.  
 
 
 

Restos del Templo de los Dióscuros Castor y Pólux. Foro romano







El Foro romano a la caída del sol
 


[1] ROMA, SOPRINTENDENZA ARCHEOLOGICA: Il Foro Romano, Electa, Milán, 1997.

Breves apuntes sobre religión romana (II)

Los magistrados son los encargados de regular las relaciones del populus con los dioses, y tienen iniciativa cultual en algunos casos como la toma de auspicios[1], sacrificios regulares o dedicatorias. Sin embargo, son los sacerdotes los depositarios y gestores de la tradición religiosa y sus instrumentos de culto, de los sacra. De número limitado y con cargo vitalicio, forman colegios sacerdotales, unidos a la ciudad y al sistema político. Los sacerdotes de estas “magistraturas” religiosas gozan de un enorme poder y control sobre la sociedad romana. Su acción se centraba tanto en la dirección de las ceremonias sagradas como en el control de la legitimidad político-religiosa. Los pontífices, encabezados por el pontífice máximo, eran la más alta autoridad religiosa de Roma. Por otro lado, el colegio de augures, encargados de la toma de auspicios, controlaba las relaciones entre lo divino y la civitas con un prestigio antiquísimo que les dotaba de un enorme poder respecto al más cambiante poder político.
Los dioses romanos son en cierto modo ciudadanos, aunque especialmente ilustres: habitan en el centro de Roma, poseen un fragmento de tierra con una “vivienda” y participan en los actos públicos[2]. Son los magistrados (censores) los que administran sus propiedades. La mayoría de los dioses romanos nacen cuando son instalados por un magistrado. No existirían así dioses públicos romanos antes de la creación del Estado romano, sino que todos tienen un fundador conocido, cuando no se trata del propio Rómulo o de Numa Pompilio, considerado el fundador de la religión pública.  





Lar danzante. Museo Centrale Montemartini



[1] Del latín “auspicium”, literalmente “contemplación de las aves”. Cualquier señal divina percibida visualmente.  Eran los augures los encargados de su interpretación. Éstos llevan el lituus, bastón corto rematado en forma curva de origen etrusco, que utilizaban para delimitar el espacio sagrado en la toma de auspicios.
[2] SCHEID, J; La religión en Roma. Ed. Clásicas, Madrid, 1991.